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Sueños recurrentes. Yo me bajo en la próxima, ¿y tu?

Ocurrencias

Sueños...

Sueños...

La historia comenzó siendo real. Me explico. Por esos avatares y circunstancias de la vida, me he visto envuelta en un juicio, con señores, señoras, señorías, togas, puñetas, martillo, foto retrato del Rey y escudo con balanza de la Justicia (y cámara y video, porque parece ser que la tecnología avanza y ahora nos graban…no vaya a ser que salga un “video de primera” que proporcione un plus adicional económico,   o algún “triunfito” que ante el micrófono, sienta la tentación de cantar más que de explicar).

 

En fin, y en esta situación estaba yo (no diré exactamente en qué posición para no mentir con la historia ni con el sueño), cuando después de haber escuchado preguntas, declaraciones, titubeos, manifestaciones totalmente distintas (dicen que la realidad, siempre depende de quien la cuente, todos tenemos una percepción distinta…y hoy veía yo que sí) y largos informes de los srs. letrados, por fin parecía que todo había acabado.

 

Pero de repente, S.Sª  con sus puñetas se ha levantado, nos ha mirado a todos, y ha dicho que la sentencia sería “in voce” y en cuestión de minutos:

 

“-los que den la razón al demandante manden un sms con la palabra DDT al 55..5 (no diré el número para no desvelar el secreto)

-los que den la razón al demandado, manden un sms con la palabra DDD al 55..5.

Eso sí, seguido de la palabra “costas” para saber quién se hará cargo de los honorarios de toda esta gente”

 

Sí, la justicia se estaba acercando, al pueblo, a la tecnología y al público, se gana en tiempo y con los ingresos que proporciona el coste de la llamada prometieron mayor celeridad en la tramitación de los procedimientos hasta su celebración.

 

Dos pájaros solucionados con un solo tiro. Tramitación y resolución.

Sobre el "Tamaño"

Sobre el "Tamaño"

Con mayúsculas, sí, el Tamaño.

 La categoría de mayúscula, la ha alcanzado el tema en sí por ser tan recurrente, y haber dado pie a tantas risas en múltiples ocasiones.

Y es que hoy, en mis cinco minutos de café ( o fueron 10?), pues eso, en nuestro tiempo de conversación, tertulia y risas lo comentábamos, y todas comprobamos, que nuestros respectivos acompañantes en nuestras horas de sosiego, independientemente de la edad (maduritos, maduros, jóvenes..), la profesión (obreros, profesores, letrados, estudiantes, parados...), la altura (altos, bajos y medios), la vestimenta (sport, mono, con corbata, sin corbata, siempre en vaqueros..) , de su pelo (corto, cortísimo, largo, larguísimo, despeinado, engominado), pues eso, independientemente de todas estas diferencias marcadas por miles de circunstancias, tenían la misma conducta y el mismo comportamiento, sin importar en absoluto su tamaño.

Y es que todos, absolutamente todos, son dados a utilizar sus manos del mismo modo...jugueteando, o muy serios, el "mando" siempre lo tienen ellos.

Siempre entre sus manos, dispuestos a pelear por tan codiciada presa, y para el caso, de que tu (fémina) lo hayas gozado en esos momentos previos a su aparición, inmediatamente, con su presencia, habrá desaparecido el mando, el canal, la película, el documental, la noticia, o cualquier cosa que estuvieras viendo.

El Tamaño del hombre no importa en estos menesteres. Da igual que ese hombre esté incluido en el concepto de marido, pareja, novio, amante, hijo. Da igual hijo joven, adolescente, preadolescente o niño. Va en su genética. Se lo pasan de unos a otros. La propiedad y la posesión del mando pretenden hacerla perdurar entre el sexo masculino.

Ante lo cual, hemos decidido armarnos, cuales amazonas, para iniciar la lucha y que esto cambie. Pero esto será tema para otro día.

Sobre mi misma

Sobre mi misma

Hay tantas cosas que decir sobre mi misma, pero claro, siempre depende del tema y de la hora.

Y a estas horas, y un día como hoy (no se si aparecerá en el artículo, porque he de decir, que todavía para mi, esto es un misterio), qué puedo decir???

Que no estaría mal el disfraz que adjunto, y un gato-gatuno a mi lado, dispuesto a soltar las ataduras que tanto me oprimen, aunque conllevara algún pequeño rasguño (por supuesto, siempre que este quedara en las medias, eso sí, serían medias, que no pantys). No me importaría que fueran esas tan exquisitas que guardo para ocasiones especiales, a mi gato favorito esta noche le dejaría. Esta noche, y alguna más también.

Claro, podría ser, que fuera un gato, bajo la apariencia de hombre, en cuyo caso, pues también, incluso mucho mejor.

En cualquier caso, ratones, abstenerse. Cuando encuentre el disfraz oportuno, y la noche adecuada quizás haga otro llamamiento.